Peligrosa Obsecion C h a p t e r #44-45
#44:
-Por ahora no tengo ninguna intención de irme -le contesté. Ella suspiró levemente.
Se sirvió comida para ella y se sentó frente a mí.
Vi como miraba con cierto asco la carne frente a su plato. Con el tenedor, corrió un pedazo y se dedico a pinchar la verdura. Reí por lo bajo y me miró.
-¿Qué pasa? -preguntó.
Pinché un pedazo de carne y estiré mi mano para acercarlo a su boca. Arrugó la nariz y me miró implorando que no lo hiciera.
-Debes comerlo, o me veo en la obligación de que comas otro tipo de carne.
-Dispuesta, estaría a hacerlo... -susurró, y clavó sus ojos en los míos -No me hagas comer eso, voy a ensuciar todo mi organismo. Hasta tal vez me agarre una patada al hígado por comer esto, después de tanto tiempo.
-¿Qué te dijo el medico? -le recordé.
-Puedo sustituir eso por alimentos con fibra -dijo sin dejar de mirar asqueada la carne en mi tenedor -No me hagas comer eso.
-_____, los humanos estamos para comer carne.
-¿Si como un pedacito, ya no me harás comer más? -preguntó como una niña pequeña poniendo condiciones para comer sus verduras, en este caso... carne.
-Lo prometo -le afirmé.
Respiró profundamente y abrió apenas su boca para acercar la carne. Cuando estuvo dentro se quitó el tenedor. Dio un pequeño mordisco y frunciendo aun más el ceño quito la carne de su boca. La mire bien.
-No puedo, no puedo -dijo apunto de chillar como si de verdad tuviera 5 años -Esta viscoso y... diaj que asco. El solo hecho de pensar que un pobre animalito fue asesinado brutalmente para terminar en mi plato me repugna. No sabes lo mal que me sentí cuando tuve que cortar la carne en pequeños pedacitos...
Reí divertido y me miró entrecerrando los ojos.
-Oh eres increíble -dije sin dejar de reír.
-Lo siento señor ‘como carne porque soy un humano' pero no puedo hacerlo. Simplemente no puedo.
-Está bien, está bien. Por lo menos come tus verduras.
-Sonaste como mi padre -dijo algo asustada.
Volví a reír. Ella era divertida y tan única. Tan espontánea y natural. Tal vez yo podría estar pasando el peor momento de mi vida, pero estoy completamente seguro que ella sería capaz de sacarme una sonrisa.
Comimos entre risas y unas cuantas intensas miradas. Mirarla era algo tan especial, juro que me daba paz. Terminamos y la ayudé a lavar todo. Se giró a verme.
-¿Seguirá lloviendo? -dijo.
Hice un gesto con los hombros. Entonces ella comenzó a caminar hacia un gran ventanal. Corrió las cortinas y vimos como la intensa lluvia caía pesadamente sobre la cuidad.
-Si, aun llueve -le dije acercándome a mirar un poco. Ella abrió una de las puertas del balcón.
-Amo el olor a lluvia -musitó con los ojos cerrados y respirando profundamente.
-Y yo amo el olor a ti -dije inconscientemente. Se giró a verme y pestañeó nerviosa.
-¿Vemos una película? -me preguntó rápidamente.
-¿Por qué no? -le dije asintiendo.
Volvió a la cocina y tomó dos pequeños potes de helado del refrigerador. Me entregó uno y me dio una cuchara.
-Ven, vamos a arriba -me dijo y comenzó a subir las escaleras a su cuarto. Otra vez los recuerdos de esa noche volvieron a mi mente. Lentamente subí detrás de ella. Y cuando llegamos ambos nos quedamos quietos -Mmm, ponte cómodo -dijo algo nerviosa.
Asentí y me quité las zapatillas para sentarme en la gran cama. No podía evitar recordar aquello, se me hacía casi imposible.
-Amelie, película de origen franco-alemana, me dijeron que es muy buena -dijo ella y se acercó hasta el gran televisor que estaba frente a nosotros para ponerlo.
Puso el DVD y luego se sentó en la cama. Se acercó más a mí, apoyando un costado suyo contra mi pecho. La miré y en un impulso me acerqué a ella, para besar su mejilla. Vi como sonreía sin dejar de mirar al televisor.
La película comenzó. Una voz en off comenzó a narrar la historia. Trate de concentrarme, pero mi vista se desviaba hacia el perfil de ______, hacia su forma de comer helado, mientras concentradamente leía la traducción.
Luego de un rato apoyó la cabeza en mi pecho. Yo solo me quedé así, mirando muy entretenido aquella interesante película y comiendo helado. Coloqué mi brazo alrededor de ella, y mi mano quedó descansando en su espalda.
"Sin ti, las emociones de hoy no serían más que la piel muerta de las emociones de ayer"
Esa frase quedó bastante metida en mi cabeza.
Bostecé cuando la película terminó y el disco salio solo. Quise moverme, pero _____ no se levantó. Estiré un poco mi cabeza para mirarla y estaba dormida.
Sonreí levemente y con cuidado la solté. Abrí la cama, y la acomodé bien allí para taparla como a una niña. Me acerqué al televisor y lo apagué. Tomé mis zapatillas para irme.
Yo tenía que irme de allí, salir e irme para dejar de pensar un poco en todo lo que ella me produce cuando estamos juntos. Caminé hasta la escalera, pero mis pasos se detuvieron. Giré para mirarla y su pequeña figura sobresalía en aquella inmensa cama.
-Mierda... -susurré y solté las zapatillas para acercarme de nuevo a la cama.
Abrí con cuidado las sabanas y frazadas, para con más cuidado acostarme a su lado. Cuando lo hice, giró sobre el colchón y apoyó su cabeza sobre mi pecho. Apoyándose dulcemente cerca de mí, colocando sus piernas debajo de las mías y haciendo que su perfume entrara impávidamente por mi nariz. La miré algo sorprendido.
-Sabía que no ibas a irte -me habló en voz baja.
-¿Estabas despierta? -pregunté.
-Si -musitó y se abrazó más a mí -Y me alegro de que no te hayas ido.
-________...yo...
-Abrázame, no seas tonto... Hace frió -se quejó.
Entonces con cuidado la abracé.
-________ -la llamé.
-¿Si?
-¿Puedo hacerte una pregunta?
-Claro.
-¿Estas arrepentida de lo que pasó aquella noche? -le pregunté.
No dijo nada, pensé que no iba a responderme.
-No -dijo apenas audible, pero la escuche -No estoy arrepentida -levantó un poco su cabeza y besó el borde de mi mentón -Ahora duerme, ¿si?
-________ -la volví a llamar.
-¿Qué? -dijo ya frustrada de mí. Reí levemente.
-Déjame besarte -pedí.
-¿Por qué quieres besarme? -me preguntó.
-Porque lo necesito -dije algo agitado.
-¿Y por que? -volvió a preguntar.
-No lo se, maldita sea -solté exasperado -Solo se que lo necesito, te necesito desesperadamente.
Entonces, levantó su cabeza de mi pecho y me besó de esa manera suave que ella siempre utilizaba.
Moví mi boca a ese ritmo tan especial y delicado. Sentí como una de sus manos se apoyaba suavemente
en mi mejilla. La rodeé firmemente con mis dos brazos, mientras la acercaba implacablemente hacia mí.
Se subió a horcajadas sobre mi abdomen, jadeé levemente al sentir el tibio contacto de sus manos
debajo de mi remera. Se alejó apenas de mi boca y me miró agitada.
-Déjame demostrarte que puedes llevar más cosas, además de las ganas, a la cama. Déjame
demostrarte que no solo puede haber placer en esto -dijo mientras besaba mi rostro. Tragué
sonoramente -En la cama puede haber muchas cosas Justin. Consuelo, culpa, alivio...
-_____... -dije agitado.
Me besó callando mis palabras.
-Puedes sentir miedo, alegría. Puedes sentir coraje... -se alejó de mi para clavar sus ojos en los míos -Justin... puedes sentir amor, eso que tanto temes y de lo que huyes despavorido, como si fuera lo más horrible del mundo. En una cama, las cosas son mucho mejor y más placenteras cuando hay sentimientos de por medio.
-_______, yo...
-¿Tú que? -susurró -Déjame hacerte el amor.
La miré fijo a los ojos y recordé las palabras de Corbin.
*
-Cuando hagas el amor con alguna, te vas a dar cuenta. No es cosa de una sola noche. Vas a querer
hacerlo todas las noches que sigan...
*
-Soy todo tuyo cariño -le dije y ella sonrió para luego inclinarse hacia delante y tomar mis labios en un apasionado beso.
Metí mis manos debajo de la remera de pijama, la suave piel de su espalda estaba fría, mientras que mis manos estaban calientes.
Sentí como todo su cuerpo de erizaba ante el contacto caliente de mi mano, sobre su piel. Su lengua se mezcló con la mía y sentí el sabor dulce y frío del helado.
Con un simple movimiento giré sobre el colchón y la atrapé debajo de mí. Me alejé de su boca para mirarla a los ojos. Ella me sonrió dulcemente y acarició mi rostro.
-Ya dejemos las vueltas, Justin -me dijo.
-¿Estás dispuesta a admitir que te mueres por mí? -le pregunté divertido. Mordió su labio inferior y me miró de manera caliente.
-Ya no puedo decirte que no -dijo y alzó la cabeza para rozar mi boca -Estoy loca por ti.
Sentí un cosquilleó en mi estomagó.
Eran las estúpidas mariposas que Rose me había dicho que se sienten cuando uno está... está enamorado.
-Yo también estoy loco por ti _______, completa y perdidamente loco -admití y terminé de besarla.
Sus manos bajaron hasta el borde de mi remera y soltando apenas mis labios me la quitó por la cabeza. Arrojó la prenda hacia un costado, mientras sobre sus labios se curvaba una sonrisa. De una manera que me sorprendió hizo que giráramos y quedó sobre mí. Su suave mano acarició mi pecho y bajó por mi abdomen.
Casi desesperado me senté y la besé posesivamente, provocando que un pequeño gemido escapara de su boca. Le quité la molesta remera, que no me dejaba acariciarla con ansias. Volví a besar sus labios, para luego bajar a su cuello. Sus manos acariciaban mi espalda y nuca.
Subiendo una de mis manos por su pequeña espalda, me llevé el broche de su sostén. Se alejó un poco de mí para mirarme a los ojos.
Levante mi mano y la apoyé sobre su hombro. Sin quitar mi mirada de la suya, retiré con cuidado el bretel. Sus labios se apoyaron despacio sobre los míos, mientras mis manos terminaban de quitar el sostén de ella.
Sus brazos se elevaron y rodearon mi cuello. Acercándola más a mí rodeé su cintura con mis brazos, mientras nuestras bocas se conocían un poco más.
De una u otra forma, nos fuimos deshaciendo de cada prenda que nos cubría. Juro que no solo estaba totalmente excitado y desesperado por entrar en ella, también estaba asustado y una parte de mí me decía que me alejara.
Pero, ¿Cómo podía hacer algo así? ¿Cómo podía hacerlo si simplemente se que la necesito más que a nada?
Sus manos eran tan suaves y calidas y me acariciaban tan dulcemente, que puedo jurar que su toqué me quemaba por dentro. Me encendía de una forma, que nunca había sentido.
Esto no era simplemente algo sexual, y me daba tanto placer. Más placer de lo que jamás pensé sentir.
Con cuidado me recosté con ella y volví a girar para que quedara bajo mi cuerpo. Bajé mis besos por su cuello, y su pecho. Sus piernas me rodearon las caderas, encendiendo una hoguera en mi interior.
-Sabes tan bien cariño -le murmuré cerca del oído.
Gimió levemente, cuando con mis manos la acomodé mejor debajo de mí, tomándola de ambas piernas y haciendo que mi sexo se presionara levemente contra el suyo.
-Te necesito dentro Justin... por favor -me rogó.
Su suplica me hizo estremecer. Y entonces alcé la cabeza para mirarla fijamente a la cara. Sus ojos marrones estaban nublados por el placer, sus mejillas levemente enrojecidas. Ella era tan hermosa... y yo ya no podía hacer nada para negar lo que sentía. Entonces despacio empecé a entrar en ella. Sus manos apretaron mis hombros, cuando la llené completamente. Bajé la cabeza y la besé con ternura, mientras empezaba a envestirla suavemente, con cuidado y hasta el fondo. Me abrazó dulcemente mientras nuestras bocas se fundían en un delicado beso.
¡Demonios, la tonta sensación de su cuerpo abrazando al mío no tiene descripción!
La sensación de su pecho latiendo contra el mío. La sensación de su corazón latiendo bajo el mío. Su ritmo era hiperactivo y escandalizador, hizo que todo mi cuerpo temblara e hizo que me diera cuenta de que mi corazón latía al mismo ritmo. O peor aun, mucho más.
#45:
Suaves gemidos escapaban de sus labios, que eran rápidamente acallados por los míos. Besé cada centímetro de su piel que estaba a mi alcance, mientras aun me movía dentro de ella.
-Justin... -gimió mi nombre mientras sentía que poco a poco la iba llevando a su clímax.
Mordisqueé sus labios y tironeé de ellos con suavidad, mientras me movía despacio la sostenía entre mis brazos. Ella entrelazó sus piernas con las mías y me mantuvo cerca.
-Quiero que sepas una cosa -le hablé agitadamente. Sus ojos se clavaron en los míos. Me acerqué a
ella y rocé su nariz con la mía -Yo quiero hacer el amor contigo... hoy, mañana... pasado mañana y
por muchas, muchas noches más.
No se como fue, pero ella giró sobre el colchón y quedó sobre mí. Gruñí fuertemente al sentirla así.
Salvaje... mojada... completamente mía. Comenzó a moverse suave sobre mí y era tan placentero verla,
que no pude contenerme. Me senté y capturé sus labios en un caliente beso.
-Y yo quiero que lo hagas -me dijo agitada y soltando apenas mi boca.
No se cuanto tiempo estuvimos así, y tampoco era que me importaba.
Por mí iba a estar dentro de ella toda la noche. Pero entonces sentí que tenía que liberarme. La tomé de las caderas y la empujé más cerca de mí.
Ella boqueó y se aferró a mi cuello, mientras me mordía levemente el hombro. Luego de unos segundos gimió mi nombre al correrse en mis brazos. Me recosté con ella y giré atrapándola de nuevo.
Besándola otra vez, aceleré mis embates, buscando mi propia paz. Y cuando la encontré no cerré los ojos, solo bajé la mirada hacia ella.
______ respiraba trabajosamente, sus labios estaban rojos y un poco hinchados. Levantó su mirada para encontrarse con la mía.
Me sonrió y levantó su mano para acariciar mi rostro.
Entonces supe que no había nada que yo no hiciera por ella. Si ella quería, sería capaz de bajar al infierno y matar al mismo diablo, solo para hacerla sonreír.
Maldije por lo bajo ante el pensamiento. Me estaba por apartar de ella, pero me tomó de la barbilla e hizo que la mirara.
-No te atrevas a alejarte de mí -me ordenó y luego me besó ferozmente.
Apenas podía respirar al sentirla con cada fibra de mí ser. Su pequeño y femenino cuerpo debajo del mío. Pero el calor de sus labios y el valor de su intrépida voluntad eran los que me calentaban.
El fuego de su pasión ardía a través de mí, haciéndome sentir vulnerable y al mismo tiempo fuerte y decidido. Soltó levemente mis labios, entonces la miré a los ojos y luego bajé sobre ella, para poder apoyar mi cabeza sobre su pecho.
-¿Escuchas la lluvia? -le pregunté.
-Si -me contestó sin dejar de acariciar mis cabellos.
-¿Sabes que escucho yo? -le dije.
-¿Qué? -preguntó.
-Escucho tu corazón...
-¿Y que te dice mi corazón?
-Me dice: Más te vale Bieber que te quedes, porque o sino te juro que te vas a arrepentir de haberme hecho latir como loca -le dije.
Ella rió divertida, haciéndome levantar la cabeza para mirarla.
-¿Y que dice el tuyo? -me preguntó.
-¿Por qué no lo escuchas tú misma? -dije y giré en el colchón para que ella quedara sobre mi pecho. Se apoyó suavemente, colocando una su mano izquierda en el lado izquierdo de mi pecho. Con mi mano acaricie su espalda -¿Y que te dice?
-Me dice: Cariño, ¿Por qué no lo repetimos? Fue muuuy interesante participar esta vez... aunque debo confesarte que la primera vez también participé -me dijo y levantó su cabeza para mirarme -¿Eso es lo que está diciendo?
-Exactamente eso es lo que esta diciendo -le contesté.
Sonrió y se acercó a mí besando suavemente mis labios. Respiré profundamente y su perfume invadió mi cuerpo. Que agradable era oler a ella.
Mordió mis labios traviesamente. Arqueé una de mis cejas y me alejé con cuidado.
-¿Estás juguetona? -le pregunté.
-Solo cuando me provocan estarlo -me dijo y capturó mi boca de nuevo.
Comencé a despertar por un extraño ruido que llegó a mis oídos. Somnoliento abrí un ojo y miré el techo. Esta no es mi casa... Entonces recordé todo y giré la cabeza para poder comprobarlo.
Sentí que mi corazón latía rápido al verla allí. Ella dormía profundamente boca abajo. Su largo y oscuro cabello caía sobre su espalda. Me apoyé sobre mi codo y la miré fijo. Su rostro estaba relajado y sus labios parecían curvar una leve sonrisa.
Bajé mi mirada por su cuerpo, que estaba debajo de las sabanas. Levanté mi mano y acaricie su mejilla. No puedo creer que de verdad me haya quedado, aunque después de hacer el amor casi toda la noche no podía irme.
Bajé mi mano de su mejilla a su mentón, seguí bajando hasta encontrarme con las sabanas. Con cuidado comencé a bajarlas, para poder apreciar la dorada y suave piel de su espalda. Cuando la sabana quedó justo sobre el final de su espalda, subí mi mano y la acaricie con cuidado. Su piel se erizó y ella se movió levemente.
Pero yo quería ver más de ella. Volví a tomar las sabanas y seguí bajándolas, hasta retirarlas completamente de su cuerpo. Su pequeño y redondo trasero se veía suave. Sonriendo bajé mi mano por su espalda, hasta llegar a él y acariciarlo despacio...
-¿Por qué estás tocándome el trasero? -su voz suave y adormilada llegó a mis oídos.
Levanté la cabeza y miré su rostro.
-Buenos días -la saludé.
-Pásame las sabanas, pervertido. Y deja de mirarme así -me dijo.
-Me parece que la más pervertida de los dos eres tú -le dije.
Se sentó en la cama y tomó las sabanas para taparse. Volvió a acostarse boca arriba y giró la cabeza para mirarme.
-¿Te quedaste de verdad o estoy soñando? -me preguntó.
Rápidamente me acerqué a ella y la besé con pasión. Llevé mi mano a su nuca y enterré mis dedos en sus cabellos. Su lengua acarició la mía y elevó sus manos para tocar mi rostro.
Entonces no pude evitarlo, me subí a su cuerpo, haciendo que gimiera levemente. Solté despacio sus labios.
-No podía irme cariño -le contesté agitado.
Ella arqueó una ceja y subió y bajó sus manos por mi espalda.
-Mmm, que excitante es despertar y encontrarte aquí... tocándome -dijo provocadoramente.
-¿Recuerdas las barbaridades que me dijiste? -le pregunté.
-¿Yo? -dijo haciéndose la desentendida -No querido... tú eras el que me decía cosas que ni siquiera me atrevo a repetir.
-¿Cómo que? Lo duro que...
-¡Justin! -me calló antes de que continuara.
-Vamos, te encantó que te dijera todas esas cosas mi pequeña y pervertida cajita de mentiras...
-¿Quieres saber que es lo que realmente me encantó, mi fogoso y lujurioso motoquero marilymansero?
-Mmm... fogoso y lujurioso, que bonitos adjetivos -le dije. Ella sonrió -¿Qué fue lo que te encantó?
-Me encantó hacer el amor contigo y que te quedaras...
-¿Qué me estás queriendo decir con eso? -pregunté alejándome un poco más de ella para mirarla bien a los ojos -¿Acaso me estás queriendo decir que te gustaría intentarlo?
-¿Tú lo intentarías? -me preguntó. La miré fijo a los ojos y ya no lo dude.
-Claro que si... porque eres la primera mujer con la que duermo, y eres la primera mujer con la que hago el amor... la primera que me vuelve loco... y me gusta tanto -le dije mientras me inclinaba hacia ella para tomar sus labios.
Su boca me esperó dulce y calida. Comencé a besarla más profundamente al sentir que el deseo volvía a brotar en mí.
Subí mi mano por el costado de su cadera y cintura, hasta toparme con su pecho. Ella gimió y su pezón se endureció contra mi palma. La apreté sutilmente y su boca se abrió más para mí.
-Justin... cariño -dijo alejándose apenas de mí -Tenemos que levantarnos.
-No -susurré y la callé besándola de nuevo.
Volvió a soltar mi boca y respiró profundamente.
-Bieber -me llamó en tono de advertencia.
-Vamos Levine, no te resistas -le dije y comencé a bajar mis besos por su mentón.
Al parecer ella perdió todo rastro de cordura, pues comenzó a dejarse y a no protestar por ello. Seguí bajando mis besos por su cuello, mordisqueé esa delicada piel. Seguí bajando y besé sus pechos, ganándome un murmuro de placer.
-Justin... no hagas esto... no, detente ya... dios. Debemos levantarnos, tenemos que ir a la Universidad -me dijo.
-Al diablo con la Universidad -dije y volví a subir por su cuello hasta su boca. La besé con ímpetu, con necesidad. Saboreando cada rincón de su boca -Pero si no quieres me alejo. Dime _____, dime que no me deseas y me alejo de ti...
-Te deseo Justin, no sabes cuanto -dijo agitada.
Le sonreí y volví a besarla.
No había nada que me gustara tanto como besarla. Como lo dije varias veces ella tiene una forma muy particular de hacerlo. Sus manos bajaron por mi espalda y soltó mi boca haciendo que mis ojos se abrieran. La miré fijo.
-¿Qué sucede? -le pregunté.
-Nada... solo quería verte a los ojos -me dijo dulce.
Entre unas tiernas y al mismo tiempo calientes caricias la temperatura de nuestros cuerpos y del lugar comenzó a subir. Jadeé al sentir sus labios en mi cuello y llegando a mí oreja. Con cuidado tomó el lóbulo con su boca y lo mordió despacio.
Ella se sentó a horcajadas sobre mi abdomen y me miró pícaramente. Se inclinó hacia delante y comenzó a besar mi mentón, comenzó a bajar por mi pecho, cerrando y abriendo su boca sobre mi piel. Un celular comenzó a sonar. Ella levantó la cabeza y miró extrañada a nuestro alrededor. La miré y tomé su rostro.
-No atiendas -le dije agitado.
-Puede ser importante -resopló.
-No hay nada más importante que tú y yo en este momento -dije y la jalé hacia mí para besarla.
El celular dejó de sonar, y sonreí sobre sus labios. Nada ni nadie iba a parar este momento, ella no se iba a alejar de mí sin antes ser mía. Otra vez el maldito sonido invadió la casa.
_____ se incorporó de mí y me miró divertida. Solté un frustrado gruñido. Ella se bajó de mí y giró sobre el colchón para agarrar el celular que se encontraba en la mesita de noche.
-¿Hola? -dijo al atender. Sin dejar de mirarla me acerqué a ella y comencé a besar su brazo.
Ella sonrió y mordió sus labios. Fui un poco más atrevido y subí mi boca por su hombro para luego bajar hasta su pecho -¡Justin no hagas eso, es tu prima!
-¿Ashley? -dije sin poder creerlo. Tomé el celular de ______ y lo puse en alta voz.
-¡Estás con Justin! ¿Cómo que estás con Justin? ¿Qué hace él ahí? -escuché como preguntaba sin poder creerlo.
-Primero quieres tirar a mi ______ a los brazos de otro y ahora arruinas un momento extremadamente caliente, ¿Qué más vas a hacer primita? -le pregunté.
-¡Oh, eres un asqueroso! ¡No quería saber aquello! -se quejó.
-No seas malo con tu prima -la defendió ____ -¿Qué pasó Ash?
-¿Cómo que pasó? Por si no te has dado cuenta ya son más de las 11 de la mañana y tú aun no estas en la Universidad... pero ya entiendo porque -dijo la rubia.
-Me parece perfecto que lo entiendas... bueno adiós -dije e intenté colgar, pero ______ tomó el celular y se puso de pie dándome la espalda.
-Creo que ya no vale la pena ir por unas pocas horas -dijo ella y me miró de costado, aun mostrándome su cuerpo desnudo, solo de atrás.
-¿Pasaron la noche juntos? -preguntó Ashley.
-Una larga y lujuriosa noche -le dije fuerte para que me escuchara.
-¡Pervertido! -me chilló mi prima. ____ tomó su ropa interior y se la colocó rápidamente. Maldije para mis adentros al saber que la cosa ya se había acabado... por ahora.
-Ash, más tarde te llamo ¿si? -dijo ella.
-¿Vas a cambiarme por él? -le preguntó sin poder creerlo.
-No, no te estoy cambiando por tu primo...
-Si, si lo está haciendo -dije mientras me recostaba en la cama y colocaba mis brazos detrás de mi cabeza.
-Bueno, no importa -habló Ash y ambos escuchamos como reía levemente -Me alegro que se hayan dado cuenta de que tienen que estar juntos... me alegro que lo hayan entendido de una vez, en vez de estar como perro y gato peleando y reclamándose cosas.
-En eso estoy completamente de acuerdo primita -le dije.
LO SIEEENTOOO MUCHISIISMOO LADIES NO TENIA INTERNET :s ESPERO ESTEN LAS FIELES LECTORAS HAY xd *-* LAS AMO Y GRACIAS POR SUS HERMOSOS *-* COMENTARIOS ♥_♥



